Cine-mundial (1946)

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medio en un fin? Lo del pan cotidiano es un mito. En realidad, ya no nos contentamos con el pan, sino que lo queremos con mantequilla, y a muchos les interesa mas la mantequilla que el pan. ¡Quizá no ande tan desquiciado el andaluz! En un mundo donde todos tuviéramos la cama y la comida aseguradas, todos podríamos dedicarnos a nuestras intimas vocaciones, a buscar goces para el espíritu, a perfeccionar los medios mecánicos de la vida moderna y a mejorar los distintos aspectos de la civilización .. . todo a beneficio de la humanidad. Si no fuera por el maléfico afán del dinero, o por el temor de que, algún día, a uno lleguen a faltarle la comida y la cama, ¿quién se creería en la necesidad de recurrir, por ejemplo, a medios ilegales contra la sociedad? ¿Habría necesidad de robos? ¿De crímenes? ... Es posible que, con el sustento propio y de la familia asegurados, no se encontraran ni siquiera obreros para las fábricas de armas, y asi se acabarían incluso las guerras! En el fondo, no es nada desorbitante aspirar a que el Estado lo tenga a uno a pan y a cuchillo. ¿No es ya el individuo, en cierto modo, un pedazo de propiedad del Estado? Los hijos son de la madre sólo al nacer; pronto el Estado se los lleva para la escuela, para la Universidad, para el Ejército... y durante todo el resto de la vida, el individuo sigue siendo parte inseparable del Estado, sino por otros motivos, como fuente de impuestos. En los países más civilizados, donde existen o están por implantarse leyes tan generales como el Seguro Social, el Cuidado Médico y la Hospitalización obligatorios, el Retiro Obrero y los Seguros o Pensiones para la Vejez (hasta el punto que, a veces, como el Plan Beveridge en Inglaterra, son calificadas de protección “desde la cuna a la tumba”), no se está muy lejos de la Casa de Huéspedes del andaluz. Ante la presente desorientación internacional, la falta de líderes mundiales de verdadera talla y la crisis de idealismo a que estamos asistiendo (se vuelve a esgrimir la política de la fuerza como arma suprema), yo creo que es mejor que el mundo se deje de lucubraciones estériles, de sistemas político-sociales complicados, de comunismos, de socialismos, de economías reglamentadas y de otras supuestas panaceas, y adopte la fórmula simple de la Casa de Huéspedes Mundial, propuesta por el andaluz. Con la estandardización y los medios materiales hoy existentes, mada más fácil para los Estados o para la propia ONU, que convertir el mundo en una gran Cafetería o Restaurant... gratis. En plan de modesto colaborador, yo me atrevo a sugerir que, para mayor comodidad, incluso podrían adoptar el invento de un compatriota mío, el genial Santiago Rusiñol. Me refiero al famoso “escudellómetro,” mediante el cual el Estado podría repartir de casa en casa, no sólo la “escudella” catalana, sino toda clase de alimentos, tal como se reparte el agua o la electricidad a domicilio. Agosto, 1946 NUESTRA PROMESA PARA ESTA ERA DE PAZ... Durante los largos años de la guerra pasada, la producción de Kleenex estuvo sujeta a muchas restricciones, como órdenes de limitación de parte del gobierno, escasez de materia prima, cajas, envases y material de blanquear. También la preferencia dada a las fuerzas armadas disminuyó aún más las cantidades asignadas para el uso civil. A medida que estas restricciones se van retirando y la producción aumenta, nos comprometemos a dedicar todos nuestros recursos, o sean fábricas, materiales y personal a este programa: 1 Mantener en Kleenex su tradicional e insuperable calidad. 2 Continuar la distribución de nuestra producción de la manera más equitativa y justa que sea humanamente posible. A Ud., y a los millones de amigos de Kleenex, damos nuestras más expresivas gracias por su paciencia y consideración. Confiamos que no tardará mucho hasta que Ud. pueda obtener todo el Kleenex que desee. Sólo hay un KLEENEX* * Marca Registrada Página 409