Cine-mundial (1946)

Reading and Downloading:

Record Details:

Something wrong or inaccurate about this page? Let us Know!

Thanks for helping us continually improve the quality of the Lantern search engine for all of our users! We have millions of scanned pages, so user reports are incredibly helpful for us to identify places where we can improve and update the metadata.

Please describe the issue below, and click "Submit" to send your comments to our team! If you'd prefer, you can also send us an email to mhdl@commarts.wisc.edu with your comments.




We use Optical Character Recognition (OCR) during our scanning and processing workflow to make the content of each page searchable. You can view the automatically generated text below as well as copy and paste individual pieces of text to quote in your own work.

Text recognition is never 100% accurate. Many parts of the scanned page may not be reflected in the OCR text output, including: images, page layout, certain fonts or handwriting.

posible. Sufri las mirauas, los gritos, las voces... El vehiculo se bamboleaba como una coctelera. Era horrible. El hombre me abrazaba y me echaba su aliento de caña. Quise descender. “No bajés.” “Pero si debo ir al teatro” “¡Andá, acompañáme dos cuadras más! ¡Señores, Otro aplauso para Serrano! ¡Viva la Argentina! ¡Viva el Uruguay!” El escándalo era atronador. Los pasajeros no estaban para jolgorios y yo me hallaba en trance vergonzoso. Por fin salté del coche en marcha y por poco me rompo la crisma. Le tengo miedo a las jiras. ¡Si uno pudiera ir por la calle con otro rostro que el que tiene para la pantalla! La Marcha Nupcial subraya un idilio largo y otro más corto. El primero, la boda de Nury Montsé—joven actriz—y Angel Magaña, galán y futuro director cinematográfico; y el segundo, la unión de Sixto Pondal Ríos, el coautor de muchos éxitos teatrales y cinematográficos, con Alicia Barrie, actriz en la pantalla y en la escena. Esta boda ha sido un impacto y Buenos Aires se ha enterado por una nota aparecida en “Variety,” de Nueva York. Alicia estrenó la obra de Pondal Ríos (y Carlos Oliver) “Viejo Verde.” El autor y la actriz se conocieron, se amaron y se casaron. La melodía de Mendelsshon les acompaña en México donde pasan la luna de miel. Luis Arata, actor que se distinguió en el sainete porteño y obtuvo un certero éxito en “El Avaro,” de Molière, merced a la dirección competentísima de Antonio Cunill Cabanellas, va a ofrecer una versión de “Otelo.” Es tal la expectación, que los empresarios están aterrados ante los pedidos que tienen para la noche del estreno. Arata es un actor—¿con quién compararle para hacerme comprender?—eficaz y útil. Algo así como Víctor Moore, pero quiere demostar sus facultades de actor trágico. La noche del estreno será un apasionante “match” entre él, ambicioso de nuevos laureles, y el público, sorprendido que el feliz caricato de “gringos” y “gallegos” desee igualar las glorias de Moise, el alemán, y Paul Robeson, el norteamericano. La dirección ha suprimido algunos personajes secundarios del drama y algunos comentaristas mal intencionados—que en todas partes los hay—dicen que no veremos “Otelo” sino un “Petit-Otelo”... Francisco Petrone, el buen actor nacional, regresa de su jira de buena vecindad entusiasmado por la acogida que México ha tributado a la película “Hombre de América”—née “La Guerra Gaucha”—y cuenta: —México me ha gustado mucho, pero en Cuba tuve la sensación, por primera vez en mi vida, de ser un hombre popularísimo. ¡Qué entusiasmo! Lo mismo dirá Jorge Negrete cuando abandone Buenos Aires. La gran familia artística se ha volcado: banquetes, recepciones, visitas, homenajes... Negrete vino con una linda colección de trajes: desde el serio uniforme militar que lució para visitar al Presidente de la Nación, hasta los vestidos de charro más llamativos. Cada vez que ha exaltado “la soberanía argentina,” le brindaron por “la soberania mexicana”; cada vez que citaba a la Virgen de Luján, le recordaban la Virgen de Guadalupe; y siempre que decía una galantería argentinista le respondían con otra mexicanista. Ha sido un torneo de florilegios. Unas nuevas Cortes de Amor. Agosto, 1946 Hemos recibido una compañía de zarzuela española dirigida por el maestro Sorozábal, quien representa la excelente tradición musical hispana: Chapí, Bretón, Vives, Usandizaga. Ha debutado con “La Tabernera del Puerto” y ha conseguido las ovaciones del público del Teatro Avenida, dedicado a la producción española. Sorozábal fué director de la Banda Municipal de Madrid durante la guerra civil. El franquismo le persiguió un poquitín y como tenía prestigio procuró atraérselo nombrándole director de la Orquesta Sinfónica. En cuanto le ha sido posible se ha ido de España. Es hombre discreto y no habla de política. Sonríe y calla, como en sus primeros tiempos de músico. Ahí va una anécdota. Iba a estrenar una de sus primeras operetas—‘Katiuska’—escrita por dos ilustres analfabetos que conquistaron alguna gloria en el género pornográfico. En la noche del ensayo general, Sorozábal advirtió que un personaje gritaba: “Brindemos con una copa de sabroso caviar...” Sorozábal, irónico, preguntó al autor: “¿Está usted seguro que el caviar es una bebida?” El coautor contestó: “Claro! ¡Y muy cara!” El agudo maestro añadió, taimado: “Bueno, cuando usted lo dice...” Sonrió y calló, como ahora. Gori Muñoz es un artista valenciano. Actuó en la guerra civil española. Estuvo en las trincheras hasta el último momento. Después cayó en un campo de concentración, su mujer en otro y logró un pasaje para América. Aquí recaló sin más fortuna que su trabajo. Comenzó a crear decorados cinematográficos y ha obtenido rotundos éxitos. En “Juvenilia” reconstruyó la vieja universidad local con purísimo sabor porteño; en “La Dama Duende” ofreció una maravillosa estampa de la España goyesca y en “Rosa de América” ha ofrecido una extraordinaria imágen de la Lima colonial. Españoles, argentinos y peruanos se han reunido a su alrededor en un gran banquete. Al agradecer los elogios, dijo Gori Muñoz :—Cuando era niño iba al cine del pueblo para ver películas de diez minutos de duración, y me preguntaba al ver aquellos decorados primitivos: “¿Cómo harán eso?” Bueno, pues ahora que los hago me sigo preguntando lo mismo al ver las películas: “¿Cómo harán eso?” La película mejicana “La Barraca,” relato cinematográfico de la novela de Blasco Ibáñez, ha constituído un gran éxito en la Argentina. Desde “Allá en el Rancho Grande” no se había recibido una producción mejicana con el entusiasmo que ésta. Domingo Soler ha recibido los máximos elogios de la crítica, así como el director, Manuel Gavaldón. Carlos Reila Gabriela Mistral Para Tu pupila se apaga, oh, Señora del Verso! Sabiéndolo, ¿qué angustias no tendrás? ¿qué pesar no estará lacerando tu corazón maltrecho? ¿Qué lágrimas de acibar no habrás de derramar? Tú que sabes del éxtasis de contemplar los astros en el recogimiento de una Misa Mayor. Que sientes la belleza hasta en los negros charcos en donde los nenúfares no prestan su blancor. Tú que miras las rondas de las niñas aladas con la más grande pena, la de nunca acunar en tus brazos a un hijo de tu carne y tu alma pict¥® 100 COMEDIAS | DE HAL ROACH | incluyendo 36 c | n LAUREL & HARDY ! 13 DISEÑOS AN IM EN TECNICOLOR OS San BLANCO y NEGRO arrados en españ 1 rollo c anol 12 COMEDIAS CHARLIE CHAPLIN | marca R.K.o con titulos en español de 2 rollos e F 8 VARIEDADES MUSICALES de un rollo c/u con LOUIS JORDAN y SU FAMOSA BANDA To i das Producciones Sonoras de 16 m /m Soliciten nuestr . . . . de . LA Limpia mejor...Sabe mejor... Rinde mas! a quien todo lo tierno de tu ser consagrar. Al correr de unas lunas, ya no verás la gracia del agua cristalina del humilde chortal. No verás las hojuelas de la verde enramada; no verás la acuarela de la tarde estival. No verás tus poemas (espigas de tu espíritu que al mundo, generosa, ofreces en un haz) Ya comprendo, Señora, el por qué de ese rictus que te amarga en los labios la sonrisa fugaz. Tu pupila se apaga. Tranquila le despides ay! Qué serena esperas la muerte de su luz. El Señor te acompaña, si no, ¿cómo es posible que recibas callada el peso de esa cruz? ALVAREZ RÍOS. MARÍA Tuinucú, Cuba. Agosto, 1946. Página 407